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Cuándo se podan los rosales: la guía definitiva

Los rosales son unas plantas preciosas, con unas flores muy codiciadas, de llamativos colores y aromas muy agradables. Sin embargo, como casi todas las plantas, necesitan una serie de cuidados para que crezcan sanas y bellas.

A continuación podrás conocer todos los detalles y aprender cómo y cuándo se podan los rosales, una de las labores de mantenimiento que deberás llevar a cabo para que se conserven en perfecto estado.

Las herramientas necesarias

Lo primero que debes adquirir es una serie de utensilios imprescindibles si quieres podar los rosales adecuadamente. Estos son las más importantes:

  • Tijeras: es el elemento más esencial a la hora hacer la poda de estas plantas. Es necesario que las tijeras sean de buena calidad y corten adecuadamente, ya que de lo contrario, podríamos dañar los tallos.
  • Guantes: puesto que las rosas tienen espinas, es conveniente que utilices unos buenos guantes a la hora de realizar la poda, para evitar que te pinches. Los de cuero son los más adecuados, ya que las espinas podrían traspasar otros tejidos menos resistentes.
  • Gafas de protección: también es recomendable que utilices gafas para protegerte los ojos, ya que al cortar, podría saltar alguna espina, o un trozo de tallo. También es importante llevar las gafas para evitar que una rama dañe tu cara.

Cómo se podan los rosales de forma correcta: cortes adecuados.

Lo primero que debemos hacer a la hora de empezar la poda es eliminar las ramas muertas y aquellas que están debilitadas.

A la hora de cortar, y como recomendación para todos los rosales, hay que hacer cortes limpios, ya que si no se realiza de la manera adecuada se pueden dañar los tejidos de la planta. Como hemos dicho anteriormente, es importante contar con unas tijeras que corten correctamente, para no desgarrar.

Además, los cortes han de ser cortes diagonales cuando nos encontremos con brotes alternos, mientras que si los brotes son opuestos, el corte deberá ser recto.

En cualquier caso, dependiendo del tipo de rosal, la poda se puede realizar de diferentes maneras:

  • Rosal Floribunda y Polyantha: una vez retirados los brotes debilitados y los muertos, deberás podar el resto, conservando de 4 a 7 yemas. Los brotes más débiles deberán ser cortados más, para ayudarles así a crecer, mientras que los fuertes les podemos dejar más largos. Las ramas más antiguas habrá que podarlas desde la base. Los rosales híbridos de té se podan igual que estos, pero en este caso, deberás conservar entre 3 y 5 yemas.
  • Rosal arbustivo: es el más fácil de podar, ya que sólo necesita que se eliminen los brotes muertos o enmarañados, mientras que los brotes viejos se podarán directamente a ras de suelo.
  • Rosal trepador: existen dos variedades, dependiendo si tienen una floración o dos. En el primer caso, hay que eliminar los brotes muertos y dejar espacio libre para que crezcan los nuevos. Los brotes que tengan más de cinco años deberán ser podados por la base. En los segundo, deberemos podar los brotes marchitos en verano.

La importancia de saber cuándo se podan los rosales

Como sucede con cualquier otra planta, es imprescindible saber cuándo debemos realizar la poda de los rosales, para que al realizar esta tarea no se estropeen.

Para comenzar, ten en cuenta que lo ideal es podarlos al menos una vez al año, aunque hay expertos que afirman que lo más recomendable, para algunas especies, es realizar dos podas al año.

En este sentido, las épocas ideales para hacerlo son las siguientes: una poda a finales de verano y otra al acabar el invierno. Marzo es un buen mes para hacerlo en lugares con el clima frío, ya que es importante que no hiele, puesto que el frío extremo podría dañar la planta recién podada. Si el clima es suave, la poda se puede llevar a cabo un poco antes.

Otros consejos para cuidar los rosales

Además de saber cómo y cuándo se podan los rosales, es conveniente tener en cuenta otros cuidados imprescindibles para su correcto crecimiento. Estos son los más importantes:

  • Luz solar: los rosales necesitan entre 4 y 6 horas de luz solar directa para crecer fuertes y sanos.
  • Drenaje adecuado: hay que evitar que la tierra se encharque, ya que podría pudrir las raíces y provocar la muerte de la planta.
  • Evitar las plagas: hay que estar pendientes para impedir que les ataquen las plagas propias de esta planta, como el purgón.
  • Espacio suficiente: es importante tener cuidado a la hora de plantarlos para que tengan suficiente separación entre ellos.